Dios nunca nos ha prometido un cristianismo fácil, lleno de comodidades y de éxitos de todo tipo. ¡No¡ Al contrario las personas sufridas y golpeadas por la vida están por lo general, más cerca de Dios que los acomodados y ricos de este mundo.

Tomar la cruz de Cristo significa también crucificarnos con él. Amar a Cristo con todo el corazón a pesar de todo el dolor que nos haya tocado vivir en este mundo.

No podremos explicar con razonamientos todos nuestros propios sufrimientos; pero nada más hermoso para el cristiano que encontrar el alivio de ir con nuestra propia cruz a los pies de la cruz de Cristo.

Allí me rindo y me entrego. Tomo mis propias agonías y llagas y las fundo con la cruz de Cristo.

 

Mas él herido fue por nuestras rebeliones,

molido  por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos nosotros curados".

(Isaias 53:5)

“Toma tu cruz y sígueme” es estar dispuesto a morir para seguir a Jesús. Esto significa “morir a mi mismo.” Cristo nos hace un llamado a una entrega absoluta.

Cristo nos va guiando por este mundo a través del sufrimiento y del dolor como dicen las estrofas de un himno tradicional cristiano: "Su gracia es mayor si las cargas aumentan. Su fuerza es mayor si la prueba es más cruel. Si grande es la lucha, mayor es su gracia. Si más son las penas, mayor es su amor".


Nuestro verdadero compromiso con Él se pone de manifiesto durante las pruebas más duras de la vida.

Es en el dolor más terrible que las almas

se enfadan o se rinden a Dios.

 

Jesús nos aseguró que las pruebas vendrán a sus seguidores (Juan 16:33). El ser discípulo de Cristo siempre exige un alto costo y Jesucristo nunca nos ocultó acerca de este misterio.

Recuerdo los años difíciles de la década de los setenta, cuando mi padre fue pastor de varias iglesias en la isla de Cuba comunista. En aquel entonces se adoctrinaba en las escuelas a toda fuerza de espada una doctrina marxista - leninista y había una batalla campal del gobierno en contra de la existencia de Dios.

Las iglesias estaban vacías y sobraban muchas bancas en los templos. El grupo de los congregados era muy reducido y salir a la calle con una Biblia en los brazos era la actitud de los cristianos valientes. 

Hay muchos que para seguir en pos de Jesús han tenido que afrontar la pérdida de muchas cosas. Hay personas incluso en este mundo actual que están perdiendo sus vidas por mantener su fe en Jesucristo. 

 

Hay países de Asia y otros del medio oriente donde estas realidades son noticias de todos los días. Allí hay creyentes genuinos que están dando su vida por Cristo, hoy mismo. Ellos han aprendido literalmente a tomar su cruz cada día y a negarse a si mismos, por dar testimonio a favor de Cristo.

¿Estoy decidido a seguir a Jesús a pesar de mis problemas y sufrimientos o estoy enfadado con Dios? ¿Estoy dispuesto a seguir a Jesús aunque pierda amigos, familia, reputación, trabajo o incluso la vida?

Disfruta este video. Canta Steve Green, un músico cristiano con una trayectoria de muchos años.

Hoy hay muchos que están predicando un cristianismo de prosperidad y de éxitos para todos aquellos que vienen a los pies de Jesucristo. Hay muchos falsos profetas exhortando y enseñando una teología liviana de todo tipo de prosperidad económica para aquel que cree en Jesucristo.

Parece que el mensaje del Evangelio de Cristo se quiere adaptar a los tiempos presentes donde los hombres buscan desesperadamente la felicidad en el número de bienes que poseen.

¡Oh! ¡Qué tristes los corazones de aquellos que puedan llegar a pensar que la acumulación de riquezas materiales podrá otorgarles la felicidad y la paz a sus almas!

Hoy en pleno siglo XXI el Señor Jesús tiene un mensaje actual para todos nosotros y nos continúa diciendo: 

"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame". (Mateo 10:21).

¿Ha pensado usted alguna vez que debe llevar una cruz como cristiano? ¿Ha meditado alguna vez que Jesús nos ordena a tomar nuestra propia cruz y a seguirle?  

 

Cada día más se adulteran las enseñanzas del mensaje de Dios al mundo. Una visión que viene del cielo se empaña por las expectativas materiales de los hombres en esta tierra.

Dios a través de su humanidad, en la persona de Jesucristo baja, desciende, se humana y viene a nacer en un pesebre. Cuando Dios ha terminado Su obra consumada aquí en la tierra cierra Su tiempo en una cruz, dejándose crucificar.

Dios el creador de todo el universo nace en un pesebre y muere en una cruz.

Sin embargo los "siervos de Dios" modernos quieren vivir como empresarios de influencia y de poder. Un contraste que no tiene nada que ver con el mensaje y la vida de Jesucristo.

La cruz es representación de castigo, tortura, agonía y de muerte. No habrá una persona en este mundo que pueda librase de llevar alguna cruz.

El dolor representa a una humanidad revelada contra Dios, y es parte esencial el sufrimiento en un mundo caído y convulsionado.

 

Mientras más lejos de Dios marche este mundo, más caos y convulsión viviremos.

 

¡Ah! y a todos nos toca una porción de este dolor de la humanidad. A unos les es dada una porción mayor y a otros una más pequeña; pero todos hemos de afrontar y de bregar con el dolor del pecado y de las consecuencias de una rebeldía en el huerto del Edén. Vivimos en un mundo de sufrimientos, sin duda alguna.

La cruz de cada creyente puede ser su enfermedad, su necesidad económica, sus padecimientos, su divorcio, sus hijos, su familia, su soledad, su agonía, etc. Dios trata con cada uno de nosotros de una manera muy especial.

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