Entendiendo

la Justicia de Dios

Por Samuel Santiesteban

Muchas almas están confundidas y desorientadas con tantas conjeturas incoherentes sobre el precioso Evangelio de Cristo. Los temas relacionados con la justicia de Dios, el trato de Dios con el hombre a través de los siglos y la manera tan maravillosa y sencilla en que el pecador puede ser justificado son temas que no se enseñan con claridad y esto conlleva a un gran número de cristianos que no acaban de entender plenamente la justicia de Dios.

 

En el Antiguo Testamento el concepto de la justicia de Dios se maneja con significados muy insondables. Dios es el juez santo que tiene el atributo divino de hacer juicio a todas sus criaturas. (Salmos 7:11, Isaías 5:16). Su justicia revela su carácter intachable y su conducta perfecta. (Deuteronomio 32:4).

A través de la historia del trato de Dios con su pueblo Israel se observa a una nación que constantemente adultera, falla y quebranta la ley de Dios. Este pueblo representa también a cada uno de nosotros hoy: los pecadores quienes nunca podremos llegar a ser justos y dignos frente a un Dios que es absolutamente santo y justo. Quien tenga su propia justicia no entiende el evangelio.

 

Las historias de la destrucción del diluvio, la confusión de las lenguas en la torre de Babel y el fuego consumidor sobre Sodoma y Gomorra son algunos ejemplos típicos de un Dios que puede llegar a hacer una justicia muy severa, y que además puede llegar a manifestarse como un fuego consumidor. (Dt. 4:24)

 

La triste realidad es que desde el pecado original en el huerto del Edén el hombre siempre será un corrupto y estará carente de todo tipo de justicia para presentar delante de Dios. 

No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. (Romanos 3:10-31).

Después de la cruz, en el nuevo pacto de gracia se deja bien claro que el hombre impío y pecador puede ser declarado justo por la fe en la obra de Jesús. Y esta es la única manera de justificarnos, esta es la forma que Dios ha establecido:

 

Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos 5:1)

 

La justicia del Dios que me condenaba por la transgresión de la ley ahora es el Dios de gracia que me ama indescriptiblemente, me perdona eternamente y me declara justo por medio de la fe en la obra de Cristo en la cruz del Calvario.

¿Cómo funciona hoy la Justicia de Dios?

[Jesús] Al que no conoció pecado, [Dios] por nosotros lo hizo pecado,

para que nosotros [los pecadores] fuésemos hechos justicia de Dios en [Jesús] él.

(2da de Corintios 5:21).

Esta justicia del evangelio es el brazo poderoso al que se refiere la prédica de este pastor. Esta es la diestra de su justicia, el único fundamento que sostiene al verdadero cristiano en todo su bregar infiel por el peregrinar de esta vida terrenal.

 

¡Oh que maravilla celestial! que la verdadera justicia viene del cielo para declarar justo por la fe al más vil de los pecadores como los somos usted y yo. ¿Lo aceptas así? ¿Lo crees con sinceridad? ¿Quedan vestigios de tu justicia en tu vida? porque es solo el Espíritu Santo quien puede despojarnos de todos nuestros argumentos.

 

Por favor, preste atención a la predicación de este pastor y suplique a Dios que Él le revele su justicia. Amén.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

(Juan 3:36).

¿Quiere recibir un aviso
por correo de los
 editoriales nuevos?