Introducción

En el fondo blanco las palabras en negro  resaltan, y viceversa también. Es muy interesante el contraste ¿verdad?.

Hay diversas maneras de presentar el Evangelio de Cristo y debemos tener cierta iniciativa para la proclamación de las Buenas Nuevas de Salvación. La grata noticia de la redención puede ser explicada con interesantes conceptos que capten las mentes y los corazones de aquellos hambrientos del pan de vida.

(Mateo 5:6).

Dios habla del contraste

 

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:8).

 

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. (1ra de Juan 4:10)

Dios demuestra que es amor. La provisión del Hijo de Dios es para el perdón de los pecados, es para rescatar al muerto, al perdido, al que no tenía intención de reconciliarse con Dios. En esto consiste la gloria de la justicia de Dios y la iniciativa del plan de salvación por parte del Creador de la criatura.

Desarrollo

 

¿Qué quiero expresar con estas ideas de un Blanco Absoluto y un negro absoluto?

 

Pues sencillamente es un juego de conceptos abstractos para tratar de explicar de una manera gloriosa y diferente el misterio de la redención de Dios al hombre pecador.

 

Con el Blanco Absoluto nos referimos a la santidad perfecta de Dios, a Su hermosura, a Su amor sin límites, a Su Justicia, al brillo indescriptible de Su luz que es más blanco que la nieve y más resplandeciente que el sol, y que no tiene modo de comparación ni de explicación con palabras terrenales. (1 Samuel 2:2).

 

Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. (Isaías 6:3). Y es que a través de toda La Biblia encontramos versículos que apoyan el Blanco Absoluto de Dios.

 

El negro absoluto: se refiere a todos los hombres hijos del primer Adán. A personas como usted y yo, quienes nacemos en pecado y tenemos el cáncer del pecado congénito en nuestras almas como una herencia inherente y fatal. (Salmos 51:3-5).

 

Todos nosotros nos hemos descarriados como ovejas, y cada cual se apartó por su camino, todos sin excepción alguna. (Isaías 53:6). Todos somos hombres pecadores que no estamos con ciertas pintas de pecado sino que estamos totalmente corruptos, totalmente negros y destituidos de la gloria de Dios. (Romanos 3:23).

Lo Blanco Absoluto ha demostrado tener tanto amor y compasión por lo negro absoluto que en Su amor insondable se entrega por aquella criatura rebelde, soberbia que le envidió estando en un paraíso, que quiso ser Dios, que anhelaba conocer el bien y el mal porque no podía ser feliz sin llegar a tal conocimiento. (Génesis 3:3 al 7).

 

La santidad perfecta de Dios (El Blanco Absoluto) desciende para mostrar Su justicia, Su esencia, Su Compasión a quienes van a creer en Él, a los cuales Él mismo escogió antes de la fundación del mundo. (Juan 10:26-30).


A pesar de nuestro horrible estado de pecado el amor gratuito y dadivoso del Dios santo se humana, se inserta en vida en nuestro propio planeta Tierra, y nos deja ver un rayo fino y leve del misterio de compasión del Blanco Absoluto por este negro corrupto, rebelde, soberbio e hijo contaminado genéticamente del primer Adán. (Salmo 51:5 y Romanos 5:12).

El Dios santo muestra Su amor por nosotros en que siendo nosotros absolutamente negros, un Absoluto Blanco Hijo de Dios murió para redimir y reconciliar a ese absoluto negro que vive en un mundo maldecido y apartado del Dios-Padre. (Juan 1:17).

 

Siendo pecadores: Significa que erámos negros absolutos, que ya estábamos muertos totalmente en nuestros delitos y pecados (Efesios 2:5) y quien muere no tiene iniciativa. No tiene forma de procurar el bien porque está muerto literalmente y a un muerto sólo lo resucita el poder del Espíritu Santo de Dios.

(Juan 16:8-11).

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” (Romanos 5:12). “Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.” 

(Efesios 2:1).

Cuando el Espíritu Santo tocó

 nuestros corazones no estábamos con pintas de

blanco, sino que estábamos

totalmente negros, corruptos

y en una mortandad total.

Conclusiones

 

Sólo aquellas vidas que han podido tener un mínimo grado de comprensión de su depravación (de su negro interior) y del contraste con el Blanco de Dios (Su Justicia, Su perfecto estándar de santidad) podrán recibir con agrado y bendición este ensayo porque dan toda la gloria al Hijo de Dios, quien los conquistó y se entregó por ellos.

Sin la intervención de Cristo nunca podríamos haber sido llevados del negro total a un blanco glorificado para una eternidad con Dios. (Mateo 16:17 y 2 Corintios 5:17).

Las almas redimidas por Dios jamás se cansarán de proclamar: Digno es el Cordero de Dios quien nos resucitó de nuestra mortandad de pecados, el Santo de Israel quien nos cambió del absoluto negro a ropas blancas y resplandecientes por la sangre derramada en la cruz del Calvario. ¡A Cristo Gloria! pues bajó al mundo caído y maldecido y nos llamó de las tinieblas (del negro) a Su luz admirable, (al blanco) y es Él quien nos ha prometido ser partícipes de la Blanca Santidad de Dios.

(1 Pedro 2:9). 

¡Que puedas prestar atención a esta canción!

Y ruego a Dios, para que usted pueda

ser quebrantado al escucharla.

Preguntas de reflexión: ¿Has comprendido en algo el absoluto negro de tu corazón?  ¿Has meditado alguna vez en este misterio divino de la gran redención? ¿te ha resucitado a ti o viniste a Él por tu propio albedrío? ¿Reconoces tu incapacidad para salvarte o tienes alguna cosa que te hace merecedor de tu salvación?

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