Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. 

Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. (Juan 4:16-18).

Jesús está transmitiendo un mensaje muy sublime y celestial, incluso válido para este siglo XXI. Jesús es el esposo quien busca a su novia (la iglesia) y a ella pertenecemos usted y yo, si hemos aceptado a Jesús como nuestro Salvador Personal.

Cristo quiere una relación profunda con Su novia. Y es desde esta perspectiva que esta mujer puede ser totalmente transformada y puede llenar todo el vacío de su corazón. Jesús le ofrece una fuente de Agua Viva que puede calmar toda su sed de cinco maridos y más

Es Jesús y solo Él quien puede dar una satisfacción total a esta mujer samaritana de forma tal que no tendrá sed jamás. Él es el único que puede llenar toda esta necesidad de aceptación que tenemos usted y yo.

Es en Jesús donde podemos calmar toda nuestra sed de amor y aceptación en esta vida terrenal. Es en los brazos de aquel a quien llamamos nuestro amante y tierno Salvador donde único podemos realmente descansar, y sentirnos plenamente perdonados, aceptados y amados.

¡Qué misterio tan grande nos ofrece Dios, a través de Jesús! 

Pertenecemos a la Iglesia Universal de Cristo, Su novia. La iglesia de todos los redimidos por el Cordero de Dios.

 

¡Que el Espíritu Santo nos revele esta comunión plena que podemos desarrollar y disfrutar con este esposo perfecto, Jesucristo!

Esta escena ha venido a ser fresca a mi alma en estos días, pues nunca me había puesto a meditar en lo siguiente: 

JESÚS VIENE A SER EL ÚNICO ESPOSO

QUE NECESITABA LA MUJER SAMARITANA

 

Somos muchos los hombres y las mujeres que hoy en día vamos en búsqueda de una y otra relación de amor porque hemos estado buscando esa persona que satisface y llena todas nuestras expectativas.

 

Queremos satisfacer toda nuestra sed de aceptación con otro ser humano que también tiene la misma necesidad que nosotros y que también necesita a Jesús.

 

Los psicólogos hablan de personas co-dependientes, las cuales necesitan precisamente de alguien para llenar un vacío profundo en su corazón. Son aquellos que les urge tener a alguien para tener identidad y poder albergar sueños y razón de vivir.

 

Jesús viene a decirle a esta mujer samaritana una verdad profunda y compleja, tal como lo revelan estas palabras: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 

(Juan 4:13-18).

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