El legado teológico de los

himnos de mi infancia.

Este es otro de los clásicos himnos de mi infancia donde he podido descubrir el evangelio que hoy en día creo y predico.

 

Observamos en cada estrofa que no hay gestión alguna por parte del hombre en la redención de su alma, a no ser que descansar totalmente en la obra de Jesús.

El compositor se refiere al día de su conversión a Cristo, como la fecha cuando Dios desciende y lo llena de "gloria" ¡Ah! y esta gloria es el gozo que la redención de su alma da, y no debe confundirse con ninguna otra.

Rememorando sin cesar en su perdición total nos dice que en tinieblas andaba cuando el Señor le vino a salvar. Dios lo ve, viene, y le salva.

La compasión fue de parte de Cristo, es decir que fue por un favor inmerecido de Su gracia y de Su amor hacia el pecador. 

El coro o estribillo entre estrofas no deja de aclarar una y otra vez que fue salvado por gracia.

El compositor de este himno aclara en la segunda estrofa del himno sobre la justicia por la fe que tenemos en Cristo Jesús la cual nos hace hijos adoptados por el Padre Celestial y nos declara justos.

Creo que aquellos que han leído varios de los ensayos de este Portal Cristiano saben que esto explicamos muchas veces en este sitio.

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos. 5:1). 

Véase un ensayo anexo a este tema.

Día tan grande no puedo olvidar - Himno tradicional
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