“Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y la altura sobre todos los que están por cabeza”

(1 Crónicas 29:11).

Aunque alguien se atreva a decir "todo está bajo control" la realidad es que nosotros los mortales y pecadores de este mundo caído y maldecido por Dios no tenemos control absolutamente de nada.

Ninguna nación, imperio o persona puede levantar su voz con absoluto poder y autoridad para declarar que está en el control de todas las cosas.

Dios ha dado algunas lecciones a la humanidad. Y sabemos que hay cataclismos geográficos, ataques terroristas, brotes de epidemias, accidentes y desastres naturales que son solo destellos de cuán poco control tenemos del mundo circundante.

Sin embargo, Dios está en el control absoluto de todas las cosas, incluyendo cada instante de nuestras vidas, en esta tierra.

Dios tiene el control de todas Sus Obras. Y usted y yo somos parte de esa Creación y por ende tiene el control soberano sobre nosotros. Nada ni nadie puede contender ni alterar en un solo segundo el plan eterno y soberano de Dios.

(Salmo 104:27-30).

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

(Juan 1:3).

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 

(Colosenses 1:16).

Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

(Apocalipsis 4:11).

Los hombres en medio de la obscuridad de su propia depravación pecaminosa, Dios les ha permitido ser capaces de construir enormes ciudades industrializadas, potentes maquinarias, aviones, naves espaciales, teléfonos y computadoras inteligentes. 

La ciencia moderna puede poner a girar sobre el globo a miles de satélites artificiales que envían billones de señales electrónicas a cada nación de la tierra. ¡Oh! pero todas estas “obras” son inertes e inservibles si el creador no las pone en marcha y les da "fuerza y poder".

Para que el avión haga su vuelo en el cielo, la nave espacial aterrice en la luna, el computador calcule los planos de un edificio, y el crucero llegue a su puerto, será imprescindible la mente y el espíritu del homo sapiens.

El creador se impone sobre la materia inerte y es quien la "regula" y le da la "fuerza", en medio de su pecado.

Por lo tanto, el Dios-Creador de todo el universo también está gobernando y dirigiendo absolutamente todo. Quiera usted o no entenderlo ni su libre albedrío  podrán sorprender a Dios. 

 

“Jehová afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos”

 (Salmo 103:19).

 

Las millones de galaxias y sus millones de estrellas corren y se regulan porque Dios las sustenta con la fuerza de Su Palabra. (Hebreos 1:3)

Cuando Dios convence a Job de su ignorancia y le muestra Su Soberanía, le dice: ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. (Job 38:4).

Dios es superior a todo, porque es el Creador de todo, y Él es la primera causa de todas las cosas y no hay nada antes ni después de Él. 

Ningún rumbo puede tomar nadie que Dios no lo esté guiando y llevando en Su control. Dios domina, controla y gobierna cada milésima de nuestro reloj y cada átomo del universo. ¿Le parecen ligeras estas palabras de Dios? Pues, son muy profundas y muestran Su Soberanía AbsolutaJesús le dijo:  Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. (Juan 21:22).

Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. (Romanos 9:15).

Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. (Romanos 9:16).

De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad?

 

Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?

 

¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? (Romanos 9:18-21).

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