Apuntes

sobre 

la

Gloria

de Dios

Por Samuel Santiesteban

"Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (Salmo 19:1).

¿Qué es la Gloria de Dios? Primeramente debemos expresar que es un reto casi imposible e inalcanzable que a criaturas creadas y caídas se les ocurra describir de la Gloria del Creador. No obstante, en su gracia y amor, Dios perdona a los pecadores en ese fallido intento de escribir apuntes sobre Su Gloria.

 

La Gloria de Dios es la belleza de Su Espíritu, es todo lo que emana de Su carácter y de todo lo que Él es. Esta no tiene que ver quizás tanto con Su poder o Su fuerza sobrenatural sino más bien con Su influencia y presencia eterna en toda Su creación.

 

La Gloria de Dios puede coronar a un hombre y llenar toda la tierra. (Salmo 57:11)

 

Mientras la gloria del hombre está asociada a tesoros materiales, falible y pasajera, por el contrario la Gloria de Dios se manifiesta en el conjunto de todos Sus atributos. Esta Gloria es eterna y jamás se desvanece. 

La Gloria de Dios en el Antiguo Testamento se observa que está asociada a muerte y a juicio. ¡Hay una condenación terrible! en muchas de las historias del Antiguo Testamento.

 

En el A.T notamos que La Gloria de Dios irremediablemente choca con la presencia del pecado de los mortales. La naturaleza pecaminosa de los hombres no puede ni acercarse al más mínimo destello de Su Gloria. Esta Gloria de Dios no acepta la infidelidad y la pecaminosidad del ser humano e inmediatamente el resplandor de Su Gloria puede consumir a cualquiera de los pecadores.

 

Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios. (2da de Crónicas 5:14). El fuego de Dios es otra frase empleada en el A.T para referirse a esta Gloria del viejo pacto.

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,  para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos.

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !Abba, Padre!  Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. (latas 4:4 - 6).

En el Nuevo Testamento, Su Gloria desciende, baja, se humana, y decide habitar entre nosotros los más impíos y pecadores. Jesucristo es la gracia de Dios encarnada, que mora y se desarrolla entre los hombres.

Deja su huella, muestra Su carácter, Su esencia, y es llevado por nosotros a la muerte y muerte de cruz, allí la Gloria de Dios (aparentemente aplastada) exclama:

"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen"

 (Lucas 23:34).

 

Esta Gloria de Dios en el Nuevo Pacto está a favor nuestro. La Gloria de Dios que antes nos condenaba y mataba de manera irremediable, ahora nos abraza, nos recibe y nos salva.

¡Aleluya! Jesús ha venido a esta tierra para dejarnos Su Gloria y compartirla con nosotros.

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia

y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

(Juan 1:17).

¡Hoy en día, es Cristo Jesús,

la Gloria de Dios a favor nuestro!

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