Cada persona que predica debería preguntarse
lo siguiente: ¿Es mi mensaje Cristo-céntrico?

 

Si recordamos las escenas de la caída del hombre en el huerto del Edén. En este instante del pecado original Dios de inmediato apunta a Cristo. Y promete a los hombres al Salvador. (Genesis 3:15).

 

Mientras el hombre solo busca cubrirse con sus propios esfuerzos (hojas de higuera) Dios les trae pieles que apuntaban al sacrificio de Cristo.

 

Cristo está siendo apuntado por todos los libros del Antiguo Testamento. A través de los personajes de La Biblia podemos contemplar a tipos de Cristo, por ejemplo algunos de ellos: Adán, Abel, Isaac, Moisés, Josué, Samuel, Daniel, David, Isaías, y muchos otros.

- A modo de un paréntesis.  
(Hoy muchos apuntan al antiCristo) y millones de cristianos no saben percibir este error.

 

Si Dios mismo concede esa gloria a Cristo, ¡Cuánto más nosotros no deberíamos estar siempre enfocados en la vida, obra, redención y en todo lo que somos a través de Cristo! Nuestra esperanza de la resurrección y de una vida más allá de la muerte es gracias al poder de Cristo.

 

"Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema". (Gálatas 1:8). Nosotros solo debemos predicar un solo evangelio:

¡Oh! Qué lastima que está algo ausente un mensaje claro y Cristo-céntrico. Solo Dios conoce las sazones de los tiempos y sabrá poner en algunos la visión de exponer un mensaje más centrado en la persona de Jesucristo.

 

A la luz del evangelio emana un brillo y una gloria que Dios da a Cristo. Y es a través de esa gloria dada a su Hijo unigénito que podemos nosotros soñar con el día que compartiremos la gloria de Cristo.

 

"La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí". (Juan 17:22 y23)

 

El evangelio de la gracia de Jesucristo está en todos los relatos de la gracia y el perdón en la vida de Cristo. Si has comenzado a leer la Biblia te recomiendo los evangelios primero.

 

A veces quisiera tener el poder para motivar a los incrédulos para que leyeran sobre el evangelio de Jesucristo una y otra vez. Sueño con el poder de Dios que puede abrir los ojos de las personas que no conocen a Cristo y que de una manera u otra Dios puede guiarlos a este portal.

 

¡Que Dios me guíe a mostrar a ellos de alguna manera la gloria y la belleza de Cristo!

 

Por agnósticos, gente atea o personas muy descarriadas del amor y de la gracia del Buen Pastor también me motivan a escribir. Suplicando a Dios que siempre pueda exaltar y dar la gloria al nombre de Cristo.

 

¡Dios y sólo Dios puede conmover los corazones duros de los pecadores 
y abrir sus almas
al amor y al perdón de Jesucristo! 

 

Dios y sólo Dios es quien puede usar mis miserables dedos para llevar el mensaje del Reino de los Cielos a tantas vidas que hay confundidas porque no conocen del amor de Jesucristo.

Cristo es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. (Juan 1:29). Cristo es nuestro abogado defensor ante el Padre Dios y Cristo es nuestro mediador para conectarnos con Dios.

 

Cristo Jesús es la gracia de Dios encarnada. No ha habido jamás en la tierra un personaje más dulce, más amoroso, más perdonador, más tierno y más amante que Cristo. Y sobre sus hombros ¡podremos ir a llorar simpre! Porque nunca nos hechará y nunca nos dira que no hay tiempo.

 

No tengo idea de cuantos lectores de esta pàgina podrán recordar esas estrofas de un himno tradicional de la cristiandad: Cristo es mi dulce Salvador.          

Porque es Cristo quien merece toda la gloria en el evangelio porque es el Dios encarnado. ¡Oh! ¡Que misterio fue revelado! Fue Cristo quien me escogió desde antes de la fundación del mundo. El me buscó cuando yo no sabia acerca de él. Me encontró y curó mis heridas y mis llagas, me cargó en sus brazos y me llevó a su redil para siempre.

 

Es Cristo quien planeó mi salvación desde las edades eternas. Quien me sostiene en sus sendas. Quien me llevará a su gloria eterna por su obra en la cruz del Calvario. Es Cristo - Dios al que le concedo toda la gloria y yo me quedo sin ninguna.

 "Si quitamos a Jesús de Nazaret del centro del cristianismo, simplemente lo que quedaría es un cascarón vacío".
John R. Stott.
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