Quien escribe, es un hijo de pastores y misioneros evangélicos. Mi nombre es Samuel Santiesteban y nací en un hogar de mucha actividad religiosa y de grandes controversias teológicas. Mis padres fueron líderes en una obra evangélica que se extiende a lo largo de toda la isla de Cuba. Fueron tiempos muy difíciles y había que ser muy valiente para identificarse como una persona cristiana.

Hoy, a la edad de 55 años me he nacionalizado en los E.U de América y últimamente he tenido el gozo de haber sido alcanzado por la gracia de Dios. Además he tenido el placer de realizar varios viajes misioneros por todo el Caribe, Centro y Suramérica donde he podido compartir con gente sencilla la experiencia de una relación más firme y menos religiosa con Dios.Durante mi vida he tenido altas y bajas en mi caminar con el Salvador; pero jamás El me ha abandonado, jamás me ha desamparado y quizás esta sea también su experiencia y parte de su historia.

Este sitio es el resultado de mi regreso genuino a la Casa del Padre Celestial después de haber afrontado grandes desafíos como el ateísmo filosófico en mi vida estudiantil universitaria en Cuba y de también haber batallado con todas las heridas de la arrogancia y la religiosidad de los legalistas de mi época.

Puedo decir sin temor a equivocarme que llevo más heridas y rechazos de los religiosos que de la gente del mundo ateo y de la calle. Sólo Su Gracia ha logrado que pueda hacer este trabajo con todo mi trasfondo de dolor en la viña del Señor. Son heridas con las cuales aún lucho, y Su Gracia comienza a sanar.

En este espacio cibernético trato de exponer cada una de las reflexiones, meditaciones y estudios bíblicos que me han hecho tener un nuevo despertar a la gracia y al amor de Dios. Este Portal Cristiano es mi altar con el Señor. Aquí vierto lo mejor que Dios pone en mi corazón para el bien de mi alma y para el crecimiento espiritual de quienes lo leen.

Sin fines de lucro, fama o de hacer religión aquí usted encontrará mi sincera búsqueda por contestarme como hijo de pastores y misioneros las más apremiantes preguntas de mi alma:

¿Que es la Gracia de Dios? ¿Soy perdonado? ¿Puedo confiar en El?  ¿Es Jesús el Hijo de Dios? ¿Cómo es Dios? ¿Cómo es su carácter y cómo actúa? ¿Soy fiel a Dios? ¿Qué hacer con mi pecado? ¿Cómo ser justificado y santificado por Dios? ¿Qué hago con la maldad que en mí mora? ¿Cómo crece y piensa un cristiano formado por la Obra del Espíritu Santo de Dios? 

¿Cuán seguro estoy del perdón de Dios? ¿Está segura la salvación de mi alma? estas y muchas otras son las interrogantes que me motivan a escribir en este portal. Y para la Gloria de Dios y por Su gracia lleva más de 10 años de su existencia en el Internet. 

 

El haber estado desde cuna en el evangelio y el haber crecido en medio de muchas experiencias en la Viña del Señor, (incluyendo estudios teológicos en seminarios) no me confieren ser más santo o aventajado que otros; pero es cierto que me han dado una visión muy clara y madura de todo el acontecer evangélico de nuestros tiempos.

Millones de almas están perdidas y desenfocadas de una doctrina sana del Evangelio de Jesucristo. Cada día se adulteran más Las Bellas Palabras de Vida, cuando a los cristianos sólo nos bastaría con enfocarnos en la obra redentora del Hijo de Dios en la Cruz del Calvario y en el gozo y la paz que Su Redención nos concede.

Este sitio es un reflejo de mis mejores momentos de comunión con Mi Salvador, y en este Portal Cristiano vierto lo mejor que Dios pone en mi corazón para mi bien y para el bien de todos aquellos que crean en el Santo Evangelio de Cristo.

¿Quieres descubrir conmigo un romance más sincero y menos religioso con Dios?, pues le invito a visitar más a menudo este sitio en la red y hacerle saber a otros de tus contactos en la red, de su existencia.

Este Portal Cristiano en la Internet, no vende nada, no solicita ofrendas o diezmos ni promueve ningún tipo de religión o de asociación de creyentes.

Nuestro único compromiso es con Dios. Queremos llevar al mundo un mensaje Evangélico que proclame la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo.

¡Que Dios pueda bendecirle,

es el ruego sincero de mi corazón!

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